197. El Rosario o Salterio de la Virgen es una de las oraciones más excelsas a la Madre del Señor. Por eso, "los Sumos Pontífices han exhortado repetidamente a los fieles a la recitación frecuente del santo Rosario, oración de impronta bíblica, centrada en la contemplación de los acontecimientos salvíficos de la vida de Cristo, a quien estuvo asociada estrechamente la Virgen Madre. Son numerosos los testimonios de los Pastores y de hombres de vida santa sobre el valor y eficacia de esta oración".
El Rosario es una oración esencialmente contemplativa, cuya recitación "exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezcan, en quien ora, la meditación de los misterios de la vida del Señor". Está expresamente recomendado en la formación y en la vida espiritual de los clérigos y de los religiosos.
198. La Iglesia muestra su estima por la oración del santo Rosario al proponer un rito para la Bendición de los rosarios. Este rito subraya el carácter comunitario de la oración del rosario; la bendición de los rosarios se acompaña de la bendición a los que meditan los misterios de la vida, muerte y resurrección del Señor, para que "puedan establecer una armonía perfecta entre la oración y la vida".
Por otra parte, sería recomendable realizar la bendición de los rosarios, tal como sugiere el Bendicional, "con la participación del pueblo", durante las peregrinaciones a santuarios marianos, en las fiestas de la Virgen María, en especial la del Rosario, o al final del mes de Octubre.
199. A continuación se presentan algunas sugerencias que, conservando la naturaleza propia del Rosario, pueden hacer que su recitación sea más provechosa.
En algunas ocasiones la recitación de Rosario podría adquirir un tono celebrativo: "mediante la proclamación de lecturas bíblicas referidas a cada misterio, con el canto de algunas partes, mediante una distribución prudente de las diferentes funciones, con la solemnización de los momentos de inicio y conclusión de la oración".
200. Para los que recitan una tercera parte del Rosario, la costumbre distribuye los misterios según los días de la semana: gozosos (lunes y jueves), dolorosos (martes y viernes), gloriosos (miércoles, sábado y domingo). [El Papa Juan Pablo II al instituir los Misterios de Luz, estableció: gozosos (lunes y sábados); luminosos (jueves); dolorosos (martes y viernes); gloriosos (miércoles y domingos)].
Esta distribución, si se mantiene con demasiada rigidez, puede dar lugar a una oposición entre el contenido de los misterios y el contenido litúrgico del día: se pueden pensar, por ejemplo, en la recitación de los misterios dolorosos en el día de Navidad, cuando sea viernes. En estos casos se puede mantener que "la característica litúrgica de un determinado día debe prevalecer sobre su situación en la semana; pues no resulta ajeno a la naturaleza del Rosario realizar, según los días del Año litúrgico, oportunas sustituciones de los misterios, que permitan armonizar ulteriormente el ejercicio de piedad con el tiempo litúrgico". Así, por ejemplo, actúan correctamente los fieles que el 6 de Enero, solemnidad de la Epifanía, recitan los misterios gozosos y como "quinto misterio" contemplan la adoración de los Magos, en lugar del episodio de Jesús perdido y hallado en el templo de Jerusalén. Obviamente, este tipo de sustituciones se debe realizar con ponderación, fidelidad a la Escritura y corrección litúrgica
201. Para favorecer la contemplación y para que la mente concuerde con la voz, los Pastores y los estudiosos han sugerido en muchas ocasiones restaurar el uso de la cláusula, una antigua estructura del Rosario que sin embargo nunca desapareció del todo.
La cláusula, que se adapta bien a la naturaleza repetitiva y meditativa del Rosario, consiste en una oración de relativo que sigue al nombre de Jesús y que recuerda el misterio enunciado. Una cláusula correcta, fija para cada decena, breve en su enunciado, fiel a la Escritura y a la Liturgia, puede resultar una valiosa ayuda para la recitación meditativa del santo Rosario.
"Al ilustrar a los fieles sobre el valor y belleza del Rosario se deben evitar expresiones que rebajen otras formas de piedad también excelentes o no tengan en cuenta la existencia de otras coronas marianas, también aprobadas por la Iglesia", o que puedan crear un sentimiento de culpa en quien no lo recita habitualmente: "el Rosario es una oración excelente, pero el fiel debe sentirse libre, atraído a rezarlo, en serena tranquilidad, por la intrínseca belleza del mismo".
¡¡ATENCIÓN!!
¡¡CAMBIO DE HORARIO
A PARTIR DEL 1 DE OCTUBRE!!
HORARIOS
PARROQUIA NTRA. SRA. DEL CARMEN (HUELVA)
HORARIO DE INVIERNO (desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo)
* MISAS:
- Lunes (día de descanso de la parroquia).
- Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta: a las 18.30 h.
- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 17.00-18.00 h.)
- Domingos y Fiestas: a las 11.00 h.
* CONFESIONES:
- Media hora antes de Misa.
* DESPACHO PARRROQUIAL:
- De Martes a Viernes: de 17.00-18.00 h.
- Cáritas parroquial: Martes, de 10.00-12.00 h.
HORARIOS
PARROQUIA NTRA. SRA. DE LOS DOLORES (HUELVA)
HORARIO DE INVIERNO (desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo)
* MISAS:
- Lunes (día de descanso de la parroquia).
- Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta: a las 19.30 h.
- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 18.00-19.00 h.)
- Domingos y Fiestas: a las 12.30 h.
* CONFESIONES:
- Media hora antes de Misa.
* DESPACHO PARRROQUIAL:
- Martes, Jueves y Viernes: de 18.00-19.00 h.
- Cáritas parroquial: Jueves, de 18.00-20.00 h. (excepto el mes de agosto).
Elogio: Memoria de la Santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquella que estuvo especialmente unida a la Encarnación, Pasión y Resurrección del Hijo de Dios.
En Padua, en los confines de Venecia, santa Justina, virgen y mártir.
Santos Sergio y Baco, mártires
En Betsaloe, de la provincia de Augusta Eufratesia, en Siria, santos Sergio y Baco, mártires.
San Marcos, papa
En Roma, san Marcos, papa, que fundó el título «in Palacinis» y edificó una basílica en el cementerio de Balbina, en la vía Ardeatina, donde fue sepultado.
San Augusto, abad y presbítero
Cerca de Bourges, en Aquitania, san Augusto, presbítero y abad, a quien una enfermedad le tenía manos y pies anquilosados, de manera que se apoyaba sobre las rodillas y codos, y que fue milagrosamente curado por intercesión de san Martín. Reunió a muchos monjes y se dedicó a la plegaria continua.
San Paladio de Saintes, obispo
En la ciudad de Saintes, también en Aquitania, san Paladio, obispo, que erigió una basílica sobre el sepulcro de san Eutropio y fomentó el culto de los santos en su ciudad episcopal.
Beato Martín Cid, abad
En el monasterio de Bellafuente, llamado después Valparaíso, en el reino de León, beato Martín, llamado Cid, que fundó este cenobio y lo agregó a la Orden Cisterciense.
Beatos Adrián Takahashi Mondo y compañeros, mártires
En Arima, diócesis de Nagasaki, beatos Adrián Takahashi Mondo y su esposa Juana Takahashi, León Hayashida Sukeemon, su esposa Marta Hayashida y sus hijos Magdalena Hayashida y Adrián Hayashida, así como León Takedomi Kan’emon y su hijo Pablo Takedomi Dan’emon, tres familias de samurais, mártires, que murieron quemados vivos.
Beato Juan Hunot, presbítero y mártir
En el mar, frente a Rochefort, en Francia, beato Juan Hunot, presbítero y mártir, que, por su condición de sacerdote, en la persecución contra la Iglesia fue encarcelado en una vieja nave, y en la cautividad siguió demostrando su fidelidad a Dios.
Beato José Toniolo, laico
En Pisa, Italia, beato José Toniolo, laico, economista y sociólogo, fundador de la «Semana Social de los Católicos Italianos» y colaborador de la Santa Sede en el planteamiento teórico y práctico de la Doctrina Social.
Beatos Ángel Cuartas Cristóbal y cinco compañeros, seminaristas y mártires
En Oviedo, Asturias, beatos Ángel Cuartas Cristóbal, Mariano Suárez Fernández, Jesús Prieto López, César Gonzalo Zurro Fanjul, José María Fernández Martínez y Juan José Castañón Fernández, seminaristas y mártires, a quienes fusilaron mientras alababan a Cristo Rey.
Beato José Llosá Balaguer, religioso y mártir
En la localidad de Benaguacil, en la región española de Valencia, beato José Llosá Balaguer, religioso de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que en la persecución contra la fe sufrió el martirio.
Beata Clara Badano, laica
En Sassello, Italia, beata Clara Badano, laica, miembro del movimiento de Focolares u Obra de María.
LITURGIA DE HOY
Misade la memoria (blanco).
MISAL:ants. y oracs. props., Pf. I de la BVM (en la fiesta) o II-IV.
LECC.: vol. III-par.
- Gal 2, 1-2. 7-14. Reconocieron la gracia que me ha sido otorgada.
- Sal 116. R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
- Lc 11, 1-4. Señor, enséñanos a orar.
o bien: cf. vol. IV.
Liturgia de las Horas:oficio de la memoria.
Martirologio:elogs. del 8 de octubre, pág. 600.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense-Unidad Militar de Emergencias (UME) y Cádiz: Bienaventurada Virgen María del Rosario (S). Dominicos y HH. de Belén: (F).
RITOS INICIALES
Nuestra Señora del Rosario
Memoria obligatoria
El 7 de octubre de 1571, Occidente fue liberado de la amenaza turca por la victoria de Lepanto, que se atribuyó a la recitación del Rosario. Hoy, no estamos invitados a conmemorar un acontecimiento lejano, sino a descubrir el lugar de María en el misterio de la salvación y a saludar a la Santa Madre de Dios como lo hizo el ángel Gabriel: ¡Ave María!
El Papa san Pío V instituyó esta fiesta.
Antífona de entrada Cf. Lc 1, 28. 42
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
Oración colecta
Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del Ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Reconocieron la gracia que me ha sido otorgada
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 1-2. 7-14
HERMANOS:
Transcurridos catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también a Tito. Subí por una revelación. Y les expuse el Evangelio que predico entre los gentiles, aunque en privado, a los más cualificados, no fuera que caminara o hubiera caminado en vano.
Todo lo contrario, vieron que se me ha encomendado anunciar el Evangelio a los incircuncisos, lo mismo que a Pedro a ios circuncisos, pues el mismo que capacita a Pedro para su misión entre los judíos, me capacita a mí para la mía entre los gentiles; además, reconociendo la gracia que me ha sido otorgada, Santiago, Cefas y Juan, considerados como columnas, nos dieron la mano en señal de comunión a Bernabé y a mí, de modo que nosotros nos dirigiéramos a los gentiles y ellos a los circuncisos.
Solo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, lo cual he procurado cumplir.
Ahora bien, cuando llegó Cefas a Antioquía, tuve que encararme con él, porque era reprensible.
En efecto, antes de que llegaran algunos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando llegaron aquellos, se fue retirando y apartando por miedo a los de la circuncisión.
Los demás judíos comenzaron a simular con él, hasta el punto de que incluso Bernabé se vio arrastrado a su simulación.
Pero cuando vi que no se comportaban correctamente, según la verdad del Evangelio, le dije a Pedro delante de todos:
«Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R: Mc 16, 15)
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
O bien:
R/. Aleluya.
V/. Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos. R/.
V/. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/.
Aleluya Rom 8, 15bc
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción,
en el que clamamos: «¡“Abba”, Padre!». R/.
EVANGELIO
Señor, enséñanos a orar
✠
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4
UNA VEZ que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».
Te rogamos, Señor, que prepares nuestros corazones para ofrecer este sacrificio y así poder celebrar de tal modo los misterios de tu Hijo unigénito, que seamos dignos de alcanzar sus promesas. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio El misterio de la salvación en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos, cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión Lc 1, 31
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor Dios nuestro, que habiendo proclamado en este sacramento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a los dolores de su pasión podamos también gozar de su consuelo y participar de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
«En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad» (San Juan XXIII).
«¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!» (Francisco).
«(…) Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es “enviada” al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 863).