01 de abril - MIÉRCOLES SANTO, feria



AVISO DEL

NUEVO HORARIO 


A PARTIR DE HOY,

DÍA 7 DE ABRIL

 

HORARIOS PARROQUIA

NTRA. SRA. DEL CARMEN (HUELVA)

HORARIO DE VERANO (desde el 7 de abril hasta el 30 de septiembre)

- Lunes (día de descanso de la parroquia).

- Misas: de Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta, a las 19.00 h.

- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 18.00-19.00 h., hasta el Jueves antes del Corpus Christi)

- Misas: Domingo y Festivos: a las 11.00 h.

* CONFESIONES:

- Media hora antes de Misa.

* DESPACHO PARRROQUIAL:

- De Martes a Viernes: de 18.00-19.00 h.

- Cáritas parroquial: Martes, de 10.00-12.00 h. (excepto el mes de agosto).

 

HORARIO DE INVIERNO (desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo)

- Lunes (día de descanso de la parroquia).

- Misas: de Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta, a las 18.30 h.

- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 17.00-18.00 h.)

- Misas: Domingo y Festivos: a las 11.00 h.

* CONFESIONES:

- Media hora antes de Misa.

* DESPACHO PARRROQUIAL:

- De Martes a Viernes: de 17.00-18.00 h.

- Cáritas parroquial: Martes, de 10.00-12.00 h. (excepto el mes de agosto).


HORARIOS PARROQUIA

NTRA. SRA. DE LOS DOLORES (HUELVA)

HORARIO DE VERANO (desde el 7 de abril hasta el 30 de septiembre)

- Lunes (día de descanso de la parroquia).

- Misas: de Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta, a las 20.00 h.

- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 18.30-19.30 h., hasta el Jueves antes del Corpus Christi)

- Misas: Domingo y Festivos: a las 12.30 h.

* CONFESIONES:

- Media hora antes de Misa.

* DESPACHO PARRROQUIAL:

- De Martes, Jueves y Viernes: de 18.00-19.00 h.

- Cáritas parroquial: Jueves, de 18.00-20.00 h. (excepto el mes de agosto).

 

HORARIO DE INVIERNO (desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo)

- Lunes (día de descanso de la parroquia).

- Misas: de Martes a Sábado, y Vísperas de Fiesta, a las 19.30 h.

- Jueves: Adoración y Hora Santa con el Santísimo (de 18.00-19.00 h.)

- Misas: Domingo y Festivos: a las 12.30 h.

* CONFESIONES:

- Media hora antes de Misa.

* DESPACHO PARRROQUIAL:

- De Martes, Jueves y Viernes: de 18.00-19.00 h.

- Cáritas parroquial: Jueves, de 18.00-20.00 h. (excepto el mes de agosto).


LAS MISAS DE LA TARDE SERÁN:

EL CARMEN: A LAS 19.00 HORAS

LOS DOLORES: A LAS 20.00 HORAS 


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  MIÉRCOLES SANTO, feria
  Oficio propio del Miércoles de la Semana II del Salterio
 (Liturgia de las Horas, Tomo II: Oficio de Lecturas - Laudes - Tercia - Sexta - NonaVísperas - Completas)
 


PROGRAMA PARROQUIAL:
MIÉRCOLES, 01 DE ABRIL


PARROQUIA DEL CARMEN:

- A las 10.00: Visita del Sr. Obispo.

- A las 10.30: Santa Misa de salida y entierro de N.H. Raúl.

- A las 16.45: Salida procesional para estación de penitencia, (recogida sobre las 01.30 h. del día 02).


En el día de hoy, Miércoles Santo, acompañaremos a la Hermandad del Prendimiento de Huelva, tras el paso de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento.


La Hermandad cuya sede está en la barriada del Carmen, saldrá con el siguiente horario:

-Salida: 16:30 h. (Parroquia del Carmen)

-Entrada CC.OO.: 19:25 h.

-Salida CC.OO.: 20:40 h.

Salida de carrera oficial: 20.35 h.

-Recogida - Entrada (cruz de guía): 00.15 h.

PARROQUIA DE LOS DOLORES:

- Eucaristía del Miércoles Santo (a las 19.30 h.).

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HORARIOS Y CELEBRACIONES
- SEMANA SANTA 2026 -


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DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

TIEMPO DE CUARESMA 

Introducción al tiempo de Cuaresma

Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia (nn. 138-140)

La Semana Santa

138. "Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén".

Es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa. Algunos muestran todavía señales de su origen en el ámbito de la piedad popular. Sin embargo ha sucedido que, a lo largo de los siglos, se ha producido en los ritos de la Semana Santa una especie de paralelismo celebrativo, por lo cual se dan prácticamente dos ciclos con planteamiento diverso: uno rigurosamente litúrgico, otro caracterizado por ejercicios de piedad específicos, sobre todo las procesiones.

Esta diferencia se debería reconducir a una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. En relación con la Semana Santa, el amor y el cuidado de las manifestaciones de piedad tradicionalmente estimadas por el pueblo debe llevar necesariamente a valorar las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular.


Domingo de Ramos

Las palmas y los ramos de olivo o de otros árboles

139. "La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos "de la Pasión del Señor", que comprende a la vez el triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión".

La procesión que conmemora la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén tiene un carácter festivo y popular. A los fieles les gusta conservar en sus hogares, y a veces en el lugar de trabajo, los ramos de olivo o de otros árboles, que han sido bendecidos y llevados en la procesión.

Sin embargo es preciso instruir a los fieles sobre el significado de la celebración, para que entiendan su sentido. Será oportuno, por ejemplo, insistir en que lo verdaderamente importante es participar en la procesión y no simplemente procurarse una palma o ramo de olivo; que estos no se conserven como si fueran amuletos, con un fin curativo o para mantener alejados a los malos espíritus y evitar así, en las casas y los campos, los daños que causan, lo cual podría ser una forma de superstición.

La palma y el ramo de olivo se conservan, ante todo, como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico, y en su victoria pascual.


Introducción al Triduo pascual

140. Todos los años en el «sacratísimo triduo del Crucificado, del Sepultado y del Resucitado», o Triduo pascual, que se celebra desde la misa vespertina del Jueves en la cena del Señor hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra, «en íntima comunión con Cristo su Esposo», los grandes misterios de la redención humana.


Otras observaciones

- Es sagrado el ayuno pascual de los dos primeros días del Triduo, en los cuales, según la antigua tradición, la Iglesia ayuna «porque el Esposo le ha sido arrebatado». El Viernes Santo de la Pasión del Señor hay que observar en todas partes el ayuno y la abstinencia, y se recomienda que se observe también durante el Sábado Santo, a fin de que la Iglesia pue- da llegar con espíritu abierto a la alegría del Domingo de Resurrección (cf. PCFP, n. 39).

- Las celebraciones de la primera parte del Triduo (misa vespertina del Jueves Santo y celebraciones del Viernes y Sábado Santos durante el día) son intensamente sobrias; en cambio la Noche Santa de la Resurrección es una fiesta rebosante de alegría. El paso de la tristeza al gozo se expresa en la misma Vigilia pascual, celebración del tránsito de Cristo, de su muerte a su resurrección. Que se haga este paso en la liturgia es fundamental, para captar la realidad salvífica que se conmemora. La culminación del Triduo pascual es la Vigilia pascual, en la que hacemos memoria sacramental de la resurrección del Señor.

- Para la celebración adecuada del Triduo pascual se requiere un número conveniente de ministros y colaboradores, que han de ser instruidos cuidadosamente acerca de lo que han de hacer (PCFP, n. 41).

- No se celebren los oficios del Triduo pascual en aquellos lugares donde falte el número suficiente de participantes, ministros y cantores, y procúrese que los fieles se reúnan para participar en una iglesia más importante (PCFP, n. 43).

- Los pastores no dejen de explicar a los fieles, en el mejor modo posible, el significado y la estructura de las celebraciones, preparándoles a una participación activa y fructuosa (PCFP, n. 41).

- Tiene una importancia especial en las celebraciones de la Semana Santa, y especialmente durante el Triduo pascual, el canto del pueblo, de los ministros y del sacerdote celebrante, porque es concorde a la solemnidad de dichos días y, también, porque los textos adquieren toda su fuerza precisamente cuando son cantados (cf. PCFP, n. 42).

- En la celebración del matrimonio se advertirá a los esposos que tengan en cuenta la naturaleza peculiar de este tiempo litúrgico. En ningún caso se celebrará el matrimonio el Viernes Santo ni el Sábado Santo (cf. Ritual del matrimonio, n. 32).

- La práctica de organizar en una misma comunidad parroquial dos vigilias pascuales, una abreviada y otra muy desarrollada, es incorrecta, como contraria a los más elementales principios de la celebración pascual, que requieren una única asamblea, signo de la única Iglesia que se renueva en la celebración de los Misterios pascuales. Hay que favorecer el hecho de que los grupos particulares tomen parte en la celebración común de la Vigilia pascual, de suerte que todos los fieles, formando una única asamblea, puedan experimentar más profundamente el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial.


El "Vía Matris"

Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia (nn. 136-137)

136. Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-35) están asociados Cristo crucificado y la Virgen dolorosa, también los están en la Liturgia y en la piedad popular.

Como Cristo es el "hombre de dolores" (Is 53,3), por medio del cual se ha complacido Dios en "reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz" (Col 1,20), así María es la "mujer del dolor", que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión (socia Passionis).

Desde los días de la infancia de Cristo, toda la vida de la Virgen, participando del rechazo de que era objeto su Hijo, transcurrió bajo el signo de la espada (cfr. Lc 2,35). Sin embargo, la piedad del pueblo cristiano ha señalado siete episodios principales en la vida dolorosa de la Madre y los ha considerado como los "siete dolores" de Santa María Virgen.

Así, según el modelo del Vía Crucis, ha nacido el ejercicio de piedad del Vía Matris dolorosae, o simplemente Vía Matris, aprobado también por la Sede Apostólica. Desde el siglo XVI hay ya formas incipientes del Vía Matris, pero en su forma actual no es anterior al siglo XIX. La intuición fundamental es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un camino de fe y de dolor: camino articulado en siete "estaciones", que corresponden a los "siete dolores" de la Madre del Señor.

137. El ejercicio de piedad del Vía Matris se armoniza bien con algunos temas propios del itinerario cuaresmal. Como el dolor de la Virgen tiene su causa en el rechazo que Cristo ha sufrido por parte de los hombres, el Vía Matris remite constante y necesariamente al misterio de Cristo, siervo sufriente del Señor (cfr. Is 52,13-53,12), rechazado por su propio pueblo (cfr. Jn 1,11; Lc 2,1-7; 2,34-35; 4,28-29; Mt 26,47-56; Hech 12,1-5). Y remite también al misterio de la Iglesia: las estaciones del Vía Matris son etapas del camino de fe y dolor en el que la Virgen ha precedido a la Iglesia y que esta deberá recorrer hasta el final de los tiempos.

El Vía Matris tiene como máxima expresión la "Piedad", tema inagotable del arte cristiano desde la Edad Media.

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Últimos videos subidos

EL SANTORAL DEL DÍA:

Marzo, 31:
San Benjamín de Argol o de Persia, diácono y mártir




Reflexión a las lecturas del Miércoles Santo
(01.04.2026)

El corto de la semana:

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ADORACIÓN PERPETUA

DEL STMO. SACRAMENTO EN VIVO

Parroquia Ntra. Sra. de la Merced
Instituto del Verbo Encarnado
Capilla "San Ignacio de Loyola"
(Manresa, España)



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SANTORAL DE HOY

Elogio: En Grenoble, ciudad de Burgundia, san Hugo, obispo, que trabajó denodadamente en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo, y, amante de la soledad, durante su episcopado ofreció a san Bruno, maestro suyo en otro tiempo, y a sus compañeros, el lugar de la Cartuja, que presidió como primer abad, rigiendo durante cuarenta años esta Iglesia con esmerado ejemplo de caridad.

Patronazgos: protector contra dolores de cabeza.

Refieren a este santo: San Bruno, Beato Hugo de Bonnevaux.

Elogio: En Lisboa, de Portugal, san Nuno Alvarez Pereira, que primero fue puesto al frente de la defensa del reino y más tarde recibido entre los hermanos oblatos en la Orden Carmelitana, donde llevó una vida pobre y escondida en Cristo.

Oración

Señor, Dios nuestro, que distes a San Nuno de Santa María la gracia de combatir el buen combate, y lo volviste eximio vencedor de sí mismo, concede a tus siervos que, dominando como él las seducciones del mundo, con él vivan para siempre en la patria celestial. Por Cristo nuestro Señor. Amén (oración litúrgica).


   Santos Venancio, obispo, y compañeros de Dalmacia y de Istria, mártires   

En Roma, conmemoración de los santos mártires Venancio, obispo, y compañeros de Dalmacia y de Istria, a saber, Anastasio, Mauro, Pauliniano, Telio, Asterio, Septimio, Antioquiano y Gayano, que la Iglesia se complace en honrar juntamente. († s. III/IV)

   Santas Agape y Quionia, vírgenes y mártires   

En Tesalónica, ciudad de Macedonia, santas Agape y Quionia, vírgenes y mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, por negarse a comer carne sacrificada a los ídolos, fueron entregadas al prefecto Dulcecio, quien las condenó a ser quemadas vivas. († 305)

   Santa María Egipcíaca, penitente

En Palestina, santa María Egipcíaca, célebre pecadora de Alejandría, que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen se convirtió a Dios en la Ciudad Santa, y llevó una vida penitente y solitaria a la otra orilla del Jordán. († s. V)

   San Valerico o Valerio, presbítero   

En Lauconne, cerca de Amiens, en la Galia, san Valerico o Valerio, presbítero, que atrajo a no pocos compañeros hacia la vida eremítica. († s. VII)

   San Celso de Armagh, obispo   

En el lugar llamado Ardpatrick, en la región de Munster, en Irlanda, san Celso, obispo de Armagh, que promovió intensamente la restauración de la Iglesia. († 1129)

   San Hugo de Grenoble, obispo

En Grenoble, ciudad de Burgundia, san Hugo, obispo, que trabajó denodadamente en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo, y, amante de la soledad, durante su episcopado ofreció a san Bruno, maestro suyo en otro tiempo, y a sus compañeros, el lugar de la Cartuja, que presidió como primer abad, rigiendo durante cuarenta años esta Iglesia con esmerado ejemplo de caridad. († 1132)

   Beato Hugo de Bonnevaux, abad   

En el monasterio cisterciense de Bonnevaux, en el Delfinado, en Francia, beato Hugo, abad, cuya caridad y prudencia lograron la armonía entre el papa Alejandro III y el emperador Federico I. († 1194)

   San Gilberto de Caithness, obispo   

En Caithness, en Escocia, san Gilberto, obispo, que erigió la iglesia catedral en Dornoch y dispuso hospederías para los pobres, y al morir recomendó lo que él mismo había observado durante su vida, a saber, no hacer daño a ningún ser, llevar con paciencia las correcciones divinas y a nadie dar ocasión de tropiezo. († c. 1245)

   Beato Juan Bretton, mártir   

En York, en Inglaterra, beato Juan Bretton, mártir, que, siendo padre de familia, mostró una gran constancia en la fe de la Iglesia Romana durante el reinado de Isabel I y, amenazado varias veces, se mantuvo firme, por lo que al fin, bajo la falsa acusación de sedición, murió estrangulado. († 1598)

   Beata Sofia Czeska-Maciejowska, viuda y fundadora   

En Cracovia, Polonia, beata Sofia Czeska-Maciejowska, viuda, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María. († 1650)

   San Luis Pavoni, presbítero   

En Brescia, en la región de Lombardía, en Italia, san Luis Pavoni, presbítero, que se entregó con ánimo decidido a la formación de los jóvenes pobres y se interesó sobre todo en su educación religiosa y artesana, para lo cual fundó la Congregación de Hijos de María Inmaculada. († 1849)

   Beato Carlos de Austria, rey   

En la Isla de Madeira (Portugal), beato Carlos de Austria, rey. († 1922)

   Beatos Anacleto González Flores y tres compañeros, mártires

En Guadalajara, México, beatos laicos José Anacleto González Flores, José Dionisio Luis Padilla Gómez, Jorge Ramón Vargas González y Ramón Vicente Vargas González, mártires. († 1927)

   Beato José Girotti, presbítero y mártir   

En el campo de concentración de Dachau, en Alemania, beato José Girotti, sacerdote profeso de la Orden de Predicadores y mártir. († 1945)

   Beato Marin Shkurti, presbítero y mártir 

En Shkodrë, Albania, beato Marin Shkurti, presbítero de la arquidiócesis de Shkodrë-Pult y mártir. († 1969)


LITURGIA DE HOY

Misa de feria (morado).

MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II de la Pasión del Señor.

LECC.: vol. II.

- Is 50, 4-9a. No escondí el rostro ante ultrajes.

- Sal 68. R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.

- Mt 26, 14-25. El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!

- Hoy no se permiten otras celebraciones, excepto la misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de abril, pág. 233.


RITOS INICIALES

Antífona de entrada Cf. Flp 2, 10. 8. 11
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo: porque él se ha hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz; por eso es Señor, para gloria de Dios Padre.

Acto penitencial
Todo como en el Ordinario de la Misa. Para la tercera fórmula pueden usarse las invocaciones que se proponen a continuación.

Recordando la pasión de Cristo, pedimos perdón por nuestros pecados:
- Señor Jesús, azotado y coronado de espinas. Señor, ten piedad.
R. Señor ten piedad.
- Jesús, condenado a muerte y cargado con el peso de la cruz. Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
- Jesús, crucificado en el Calvario, que atraes a todos hacia ti. Señor ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

Oración colecta
Oh, Dios que, para libramos del poder del enemigo,
quisiste que tu Hijo soportase por nosotros el suplicio de la cruz,
concédenos a tus siervos alcanzar la gracia de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA
No escondí el rostro ante ultraje

Lectura del libro de Isaías 50,4-9a
EL SEÑOR DIOS me ha dado una lengua de discípulo;
para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca,
¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos,
¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda,
¿quién me condenará?
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 [R.: 14c y b])


V. Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mi.

R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.

V. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre.

R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.

V. Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.

R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.


Versículo antes del Evangelio (Opción 1)

Salve, Rey nuestro, sólo tu te has compadecido de nuestros errores.


Versículo antes del Evangelio (Opción 2)

Salve, Rey nuestro, obediente al Padre;
fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.

EVANGELIO
El Hijo del hombre se va como está escrito;
pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 26, 14-25
EN AQUEL TIEMPO, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:
“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».
Palabra del Señor.



Benedicto XVI, Audiencia general 18-octubre-2006
Recordemos dos cosas. La primera:  Jesús respeta nuestra libertad. La segunda:  Jesús espera que queramos arrepentirnos y convertirnos; es rico en misericordia y perdón. Por lo demás, cuando pensamos en el papel negativo que desempeñó Judas, debemos enmarcarlo en el designio superior de Dios que guía los acontecimientos. Su traición llevó a la muerte de Jesús, quien transformó este tremendo suplicio en un espacio de amor salvífico y en entrega de sí mismo al Padre (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). El verbo "traicionar" es la versión de una palabra griega que significa "entregar". A veces su sujeto es incluso Dios en persona:  él mismo por amor "entregó" a Jesús por todos nosotros (cf. Rm 8, 32). En su misterioso plan de salvación, Dios asume el gesto injustificable de Judas como ocasión de la entrega total del Hijo por la redención del mundo.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Oración sobre las ofrendas

RECIBE, Señor, las ofrendas que te presentamos,
y muestra la eficacia de tu poder,
para que, al celebrar sacramentalmente la pasión de tu Hijo,
consigamos sus frutos saludables.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio II de la pasión del Señor
La victoria de la pasión
44. Este prefacio se dice el lunes, martes y miércoles de la Semana Santa.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos
de su pasión salvadora
y de su resurrección gloriosa;
en ellos celebramos su triunfo
sobre el poder de nuestro enemigo
y renovamos el misterio de nuestra redención.
Por eso,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...

 
Antífona de comunión Mt 20, 28

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos.
 
Oración después de la comunión

DIOS todopoderoso,
concédenos sentir vivamente
que, por la muerte de tu Hijo en el tiempo
manifestada en estos santos misterios,
confiemos en que tú nos has dado la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo Se puede añadir ad libitum

CONCEDE, Señor, a tus fieles
recibir pronto los sacramentos pascuales
y esperar, con vivo deseo, los dones futuros,
para que, perseverando en los santos misterios que los hicieron renacer,
se sientan impulsados por ellos hacia una nueva vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor. 


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que anunciaste por adelantado tu muerte y, en la Última Cena, consagraste el pan material, convirtiéndolo en tu cuerpo glorioso, y por tu amor lo diste a los apóstoles como memorial de tu dignísima pasión, y les lavaste los pies con tus santas manos preciosas, mostrando así humildemente tu máxima humildad» (Santa Brígida).

«En los próximos días conmemoraremos el enfrentamiento supremo entre la Luz y las Tinieblas. También nosotros debemos situarnos en este contexto, conscientes de nuestra ‘noche’, de nuestras culpas y responsabilidades, si queremos revivir con provecho espiritual el Misterio Pascual» (Benedicto XVI).

«Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.339).