19 de febrero -JUEVES DESPUÉS DE CENIZA, feria




 JUEVES DESPUÉS DE CENIZA, feria
 Oficio propio del Jueves después de Ceniza, Semana IV del Salterio
 (Liturgia de las Horas, Tomo II: Oficio de Lecturas - Laudes - Tercia - Sexta Nona - Vísperas - Completas)
 



PROGRAMA PARROQUIAL:
JUEVES, 19 DE FEBRERO

PARROQUIA DEL CARMEN:

- Exposición del Santísimo (17.45 h.).

- Eucaristía del Jueves después de Ceniza (a las 18.30 h.).

PARROQUIA DE LOS DOLORES:

Exposición del Santísimo (18.00 h.).

- Rezo del Santo Rosario (19.00 h.) y Eucaristía del Jueves después de Ceniza, en la Parroquia (a las 19.30 h.): Tercer Día del Quinario en honor al Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada.


* * * * *

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

TIEMPO DE CUARESMA 

Introducción al tiempo de Cuaresma

Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia (nn. 124-125)

La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las «armas de la penitencia cristiana»: la oración, el ayuno y la limosna (cf. Mt 6,1-6.16-18). En el ámbito de la piedad popular no se percibe fácilmente el sentido mistérico de la Cuaresma y no se han asimilado algunos de los grandes valores y temas, como la relación entre el «sacramento de los cuarenta días» y los sacramentos de la iniciación cristiana, o el misterio del «éxodo», presente a lo largo de todo el itinerario cuaresmal. Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la pasión y muerte del Señor.

El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.

* * * * *



* * * * *

ADORACIÓN PERPETUA

DEL STMO. SACRAMENTO EN VIVO

Parroquia Ntra. Sra. de la Merced
Instituto del Verbo Encarnado
Capilla "San Ignacio de Loyola"
(Manresa, España)



* * * * *

* * * * *



Suscríbete a nuestro canal Youtube en estos enlaces para que llegue a cuantas más personas el Evangelio de Jesucristo



"cuantos más reciban la gracia,
mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios" (2Co 4,15)
¡Gracias!

¿Quieres colaborar con las necesidades de nuestra Parroquia?

Necesitamos de tu ayuda

Haz un donativo en:

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=SB5P5WGXQ5WZS

Paypal.me/LosDoloresHuelva

Ayúdanos a continuar
con nuestra misión evangelizadora
en nuestra Parroquia a través de internet

Puedes realizar tus donativos mediante transferencia a la cuenta bancaria de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores (Huelva)

2100 4701 3602 0005 1345
(titular de la cuenta: Parroquia Nuestra Señora de los Dolores (Huelva)

Código IBAN: ES30 2100 4701 3602 0005 1345

(Para transferencias desde fuera de España)

Código BIC (SWIFT) CAIXESBBXXX

Si le resulta más cómodo puede realizar sus donativos a través de Paypal@/Me

Paypal.me/LosDoloresHuelva


"Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna" (Mt 19,29)

* * * * *







MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
PARA LA CUARESMA 2026

"Escuchar y ayunar”.
La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». [2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. 

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Leo XIV

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.
______________
[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.
[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.
[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).
[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).
  
Copyright © Dicasterio para la Comunicación - Libreria Editrice Vaticana


* * * * *

Carta del Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra,
con motivo del comienzo de la Cuaresma de este año 2026


El versículo 14 del Salmo 50, que da título a este escrito, es un buen resumen de lo que puede ser el tiempo de la Cuaresma, que desemboca irremediablemente en la Pascua. Es también el corolario de lo que es el camino de conversión que nos propone la Iglesia en este tiempo santo, en que preparamos la Pascua de Resurrección. Domingo a domingo la liturgia cuaresmal nos irá llevando de la mano, para que vayamos creciendo en la conversión, en la vuelta al Señor. En el primer domingo resonará en nuestros oídos el Evangelio de las tentaciones, en el segundo la transfiguración, en el tercero el encuentro del Señor con la Samaritana, en el cuarto el milagro del ciego de nacimiento, y en el quinto, la resurrección de Lázaro.

Es un camino que vamos a recorrer con la Palabra de Dios, alimento para el peregrino, pues no sólo de pan vive el hombre. Es toda una invitación a abrir el oído. Como nos recuerda el Libro de Job: «Dios habla de un modo u otro, aunque no nos demos cuenta: en sueños o visiones nocturnas, cuando cae el sopor sobre el hombre, cuando está dormitando en su cama. Abre entonces el oído del hombre e inculca en él sus advertencias» (Job 33, 14-16). Abramos, pues el oído, para que la Palabra llegue a nuestros corazones.

La piedad popular que nuestras hermandades y cofradías promueven son el legado de siglos sobre cuestiones profundas de nuestra fe católica. Los misterios de nuestra Redención contemplados a través de las imágenes sagradas, son como una concreción de lo que la Palabra de Dios quiere sembrar en nuestros corazones. Como decía Benedicto XVI: «La Palabra aquí no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aquí nos encontramos ante la persona misma de Jesús. Su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. Así se entiende por qué « no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva » (Verbum Domini, 11).

Ese encuentro personal con Cristo Jesús es la razón de la existencia de la Iglesia, y por lo tanto, también el de las hermandades y cofradías que son asociaciones públicas de fieles de la misma. Así, toda la vida de una hermandad ha de girar en torno al encuentro con Jesucristo. En la Cuaresma, todo, la oración, el sacrificio, la limosna, las manifestaciones de la piedad popular (cultos penitenciales, Vía Crucis, estaciones penitenciales, besamanos, etc..) han de tener como último objetivo nuestro encuentro con Jesús. De ahí la insistencia de este tiempo santo en los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, en los cuales se produce un encuentro privilegiado con el Señor: amoroso, reconciliador, misericordioso, fortalecedor, impulsor de las buenas obras.

En ese encuentro con el Señor se produce la devolución de la alegría de la salvación. La alegría es sinónimo de la Pascua, y nos preparamos a ella purificando nuestro corazón, una purificación que realiza Cristo, con el que nos encontramos personalmente en su Palabra y en los santos sacramentos.

✠ Santiago Gómez Sierra
Obispo de Huelva


* * * * *

Quinario del Santísimo Cristo
de la Sagrada Lanzada


TERCER DÍA DEL QUINARIO
EN HONOR AL SANTÍSIMO CRISTO
DE LA SAGRADA LANZADA









Homilía Jueves después de Ceniza
,

del P. Santiago Martín

(19.02.2026)





Heavy, en las drogas y el vandalismo, una monja le abrazó y fue «como ver a Dios»: hoy es sacerdote
Del Mundial de hockey a la vida religiosa: «Sigo amando el deporte, me sé todos los resultados»
7 perversiones del feminismo conservador: cuando desmontar lo woke no es suficiente
La inquietante IA que funda sus propias religiones: «Creó 43 'profetas' y se puso a 'evangelizar'»
Effetá cumple 10 años en Barcelona: 1.500 jóvenes y 3 obispos... con advertencias
Fieles de Madrid volverán a llevar la fe a las calles en la VI edición del Rosario por la Juventud
Un inspirador anuncio desata la polémica en la gran final de la Super Bowl
Fulton Sheen, el titán católico de la televisión que será beato: «resucitó» a un recién nacido
Convivium acabó: sacerdotes contentos, Cobo recoge 10 grandes temas
¿El perdón como herramienta de liderazgo? «70 veces 7», el libro definitivo para «saber mandar»







SANTORAL DE HOY


Elogio: En la región cántabra de Liébana, en Hispania, san Beato, presbítero y monje del monasterio de San Martín de Turieno, que defendió la fe contra la herejía adopcionista y escribió un célebre Comentario sobre el Apocalipsis.



Elogio: En Neto, en Sicilia, beato Conrado Confalonieri de Piacenza, eremita de la Tercera Orden Regular de San Francisco, el cual, abandonando los atractivos seculares, cultivó durante más de cuarenta años una vida austera de oración y penitencia.

Refieren a este santo: Beato Guillermo Cuffitelli.


Elogio: En Córdoba, en la región española de Andalucía, conmemoración del beato Álvaro, presbítero de la Orden de Predicadores, célebre por su predicación y la contemplación de la Pasión del Señor.

   Santos Monjes y compañeros de Palestina, mártires   

Conmemoración de los santos monjes y demás mártires que en Palestina fueron víctimas, a causa de su fe cristiana, de crueles tormentos por parte de los sarracenos acaudillados por Alamondir.

   San Mansueto de Milán, obispo

En Milán, de Lombardía, san Mansueto, obispo, que luchó firmemente contra la herejía de los monotelitas.

   San Barbado de Benevento, obispo   

Cerca de Benevento, en la Campania, san Barbado, obispo, de quien se cuenta que convirtió al pueblo de los longobardos, junto con su caudillo.

   San Jorge de Vabres, monje

En el monasterio de Vabres, en la región de Rodez, en Aquitania, san Jorge, monje.

   San Proclo, monje   

En Bisignano, cerca de Cosenza, en Calabria, san Proclo, monje, que, muy bien formado doctrinalmente, se convirtió en heraldo de la vida monástica.

   San Bonifacio de Lausana, obispo   

En el monasterio de Camera, cerca de Bruselas, en Brabante, sepultura de san Bonifacio, que fue obispo de Lausana y después abrazó la vida ascética junto al monasterio cisterciense del lugar.

   Beata Isabel Picenardi, virgen   

En Mantua, en Lombardía, beata Isabel Picenardi, virgen, la cual, habiendo vestido el hábito de la Orden de los Siervos de María, se consagró a Dios en su casa paterna y recibió frecuentemente la comunión eucarística. Se dedicó a la celebración de la Liturgia de las Horas, a la meditación de las Sagradas Escrituras y a la devoción a la Santísima Virgen.

   Santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir   

En la aldea de Kaiyang, cerca de Mianyang, en la provincia china de En Guizhou, santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir, que fue decapitada por confesarse católica.

   Beato Juan Sullivan, presbítero   

En Dublin, Irlanda, beato Juan Sullivan, sacerdote profeso de la Compañía de Jesús, cuyas virtudes, vividas en grado heroico, desplegó en el campo de la educación de los jóvenes.

   Beato José Zaplata, religioso y mártir   

En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, beato José Zaplata, religioso de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús y mártir, que, condenado a un atroz encarcelamiento por razón de su fe, enfermó gravemente y consumó su martirio.


LITURGIA DE HOY

 Día 2º de Cuaresma
La Cuaresma: Elegir entre la vida o la muerte

Misa
 de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props. [para la conm.: 1.ª orac. prop. y el resto de la feria], Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
- Dt 30, 15-20. Mira: yo os propongo hoy bendición y maldición.
- Sal 1. R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
- Lc 9, 22-25. El que pierda su vida por mi causa la salvará.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 20 de febrero, pág. 172.
CALENDARIOS: Córdoba, Zamora y Dominicos: Beato Álvaro de Córdoba, presbítero (conm.).
Oviedo y Santander: San Beato de Liébana, presbítero (conm.).
Servitas: Beata Isabel Picenardi, virgen (conm.).
TOR: San Conrado de Piacenza, ermitaño (conm.).
Coria-Cáceres: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jesús Pulido Arriero, obispo (2022).
Palencia: Aniversario de la muerte de Mons. Nicolás Castellanos Franco, obispo, emérito (2025).

RITOS INICIALES 

Antífona de entrada Cf. Sal 54, 17-20. 23
Cuando invoqué al Señor, él escuchó mi voz y me salvó de los enemigos. Encomienda al Señor tus afanes, que él te sustentará.

Oración colecta
TE pedimos, Señor,
que inspires, sostengas y acompañes nuestras obras,
para que nuestro trabajo
comience en ti, como en su fuente,
y tienda siempre a ti, como a su fin.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA
Mira: yo os propongo hoy bendición y maldición
Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20
MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.
Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».
Palabra de Dios. 

Salmo responsorial (Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 [R: Sal 39, 5ab])
R/. Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor.
V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 17
R/. Gloria a ti, Señor, Hijo de Dios vivo.
V/. Convertíos —dice el Señor—,
porque está cerca el reino de los cielos. R/.
 
 
EVANGELIO
El que pierda su vida por mi causa la salvará

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 22-25
EN AQUEL TIEMPO, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Palabra del Señor.


LITURGIA EUCARÍSTICA

Oración sobre las ofrendas
MIRA, Señor, propicio las ofrendas
que presentamos en tu altar,
para que nos obtengan el perdón
y proclamen la gloria de tu nombre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II de Cuaresma
La penitencia espiritual
40. Este prefacio se dice en el tiempo de Cuaresma, sobre todo en los domingos, cuando no corresponda decir un prefacio que sea más indicado.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente
este tiempo de gracia
para renovar en santidad a tus hijos,
de modo que, libres de todo afecto desordenado,
vivamos las realidades temporales
como primicias de las realidades eternas.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...


Antífona de comunión Sal 50, 12
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Dios todopoderoso,
después de recibir la gracia del don celestial,
que este sea siempre para nosotros
causa de perdón y salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo Se puede añadir ad libitum
DIOS todopoderoso,
que has mostrado a tu pueblo
el camino de la vida eterna,
te pedimos que, a través de él,
nos hagas llegar hasta ti, luz indeficiente.
Por Jesucristo, nuestro Señor

Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Fijemos con atención nuestra mirada en la sangre de Cristo, y reconozcamos cuán preciosa ha sido a los ojos de Dios, su Padre, pues, derramada por nuestra salvación, alcanzó la gracia de la penitencia para todo el mundo» (San Clemente Romano).

«No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino que Él recorrió primero. Es el camino de la humildad. El estilo cristiano sin cruz no es de ninguna manera cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana» (Francisco).

«La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho, (…) la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.435).


No hay comentarios:

Publicar un comentario