Al término del Ángelus, León XIV ha anunciado a los fieles que deberá someterse a una intervención médica para removerle un nódulo «localizado en el pulmón», «en una fase muy temprana» y «bien localizado», detectado durante unas revisiones médicas. La operación tendrá lugar en los próximos días en el Policlínico Gemelli
Elogio: Conmemoración de san Teófilo, obispo de Antioquía de Siria, varón muy erudito, que ocupó esta sede como sexto sucesor de san Pedro y compuso un libro para defender la fe ortodoxa contra el hereje Marción.
En Córdoba, en la provincia hispánica de Bética, santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires, que adornan la ciudad como tres coronas.
San Florencio, mártir
En Tesalónica, ciudad de Macedonia, san Florencio, mártir, que, según la tradición, después de varios tormentos murió quemado vivo.
San Lubencio, presbítero
En Kobern, junto al Mosela, en el territorio de Tréveris, san Lubencio, presbítero.
San Rómulo de Génova, obispo
En Matuta, en la costa de la Liguria, san Rómulo, obispo de Génova, que, lleno de ardor apostólico, murió durante una visita pastoral.
San Venancio de Tours, abad
En Tours, en la Galia Lugdunense, hoy Francia, san Venancio, abad, el cual, habiéndose casado en su juventud, al visitar la basílica de San Martín se conmovió ante la vida de los monjes y, con el permiso de su esposa, se unió a ellos para vivir para Cristo.
San Leobono, eremita
En Salagnac, en el territorio de Limoges, en Aquitania, san Leobono, eremita.
San Comgano, abad
En la isla de lona, en Escocia, sepultura de san Comgano, abad, que llegó a esta región procedente de Hibernia, junto con su hermana santa Kentigerna, los hijos de ésta y algunos misioneros.
San Simberto de Augsburgo, abad y obispo
En Augsburgo, de Baviera, en Germania, san Simberto, obispo, que antes fue abad de Mürbach.
San Geraldo de Aurillac, laico
En Saint-Cierges, en la región de Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas.
Santa Quelidona, virgen
Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa Quelidona o Celidona, virgen, que, como dice la tradición, durante cincuenta y dos años llevó vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios.
Beata Magdalena Panatieri, virgen
En la localidad de Trino, en el Monferrato, beata Magdalena Panatieri, virgen, hermana de la Penitencia de Santo Domingo.
Beato Pedro Adrián Toulorge, presbítero y mártir
En Coutances, en la región francesa de Manche, beato Pedro Adrián Toulorge, sacerdote premonstratense y mártir, que en los días de la Revolución Francesa dio muestra de su entrega incondicional a Cristo.
Beata Alejandrina María da Costa, laica
En el lugar de Balasar, cerca de Braga, en Portugal, beata Alejandrina María da Costa, que, al intentar huir de quien la perseguía con mala intención, quedó imposibilitada en todos sus miembros, y en la contemplación de la Eucaristía encontró el modo de ofrecer al Señor todos sus dolores por amor a Dios y a los hermanos más necesitados.
Familia Salesiana: Beata Alexandrina María da Costa, virgen (ML).
Jesuitas: Beato Juan Beyzym, presbítero (ML).
OFM Cap.: San Serafín de Montegranaro, religioso (ML).
Agustinos: Conmemoración de todos los bienhechores difuntos.
RITOS INICIALES
Antífona de entrada Cf. Sal 129, 3-4
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
TE pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Nada vale la circuncisión, sino la fe que actúa por el amor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 1-6
HERMANOS:
Para la libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.
Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada.
Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley.
Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor.
ACEPTA las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio El misterio de la salvación en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos, cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión Sal 33, 11
Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.
O bien: Cf. 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
SEÑOR, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos fortaleces con el alimento del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
«Tu verdad ha dicho que si llamamos nos responderán, que si pedimos, recibiremos: —Oh Padre eterno, tus servidores están clamando. ¡Respóndeles!» (Santa Catalina de Siena).
«Cuando necesitamos ayuda, Jesús no nos dice que nos resignemos y nos cerremos en nosotros mismos, sino que nos dirijamos al Padre y le pidamos a Él con confianza todas nuestras necesidades, desde aquellas más evidentes y cotidianas» (Francisco).
«El Espíritu Santo que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo, la educa también en la vida de oración, suscitando expresiones que se renuevan dentro de unas formas permanentes de orar: bendición, petición, intercesión, acción de gracias y alabanza» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.644).
No hay comentarios:
Publicar un comentario