24 de marzo - MARTES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

 


  MARTES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria 
  Oficio del Martes de la Semana I del Salterio
 (Liturgia de las Horas, Tomo IV: Oficio de Lecturas Laudes - Tercia - Sexta Nona Vísperas - Completas)




PROGRAMA PARROQUIAL:
MARTES, 24 DE MARZO

PARROQUIA DEL CARMEN:

Eucaristía I Vísperas de la Anunciación del Señor (a las 18.30 h.).

PARROQUIA DE LOS DOLORES:

- Eucaristía del Martes de la V semana de Cuaresma.


- Eucaristía I Vísperas de la Anunciación del Señor  (a las 19.30 h.).

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DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

TIEMPO DE CUARESMA 

Introducción al tiempo de Cuaresma

Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia (nn. 124-125)

La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las «armas de la penitencia cristiana»: la oración, el ayuno y la limosna (cf. Mt 6,1-6.16-18). En el ámbito de la piedad popular no se percibe fácilmente el sentido mistérico de la Cuaresma y no se han asimilado algunos de los grandes valores y temas, como la relación entre el «sacramento de los cuarenta días» y los sacramentos de la iniciación cristiana, o el misterio del «éxodo», presente a lo largo de todo el itinerario cuaresmal. Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la pasión y muerte del Señor.

El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.


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ADORACIÓN PERPETUA

DEL STMO. SACRAMENTO EN VIVO

Parroquia Ntra. Sra. de la Merced
Instituto del Verbo Encarnado
Capilla "San Ignacio de Loyola"
(Manresa, España)



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(Mt 19,29)

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MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
PARA LA CUARESMA 2026

"Escuchar y ayunar”.
La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». [1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». [2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». [4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. 

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Leo XIV

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.
______________
[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.
[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.
[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).
[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).
  
Copyright © Dicasterio para la Comunicación - Libreria Editrice Vaticana


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SANTORAL DE HOY


Elogio: En Ronda, en Andalucía, región de España, beato Diego José de Cádiz (Francisco José) López-Caamaño, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador insigne y propugnador intrépido de la libertad de la Iglesia.

 

Elogio: En San Salvador, capital de El Salvador, san Oscar Arnulfo Romero Galdámez, arzobispo de esa arquidiócesis, llamado popularmente «padre de los pobres», muerto por odio a la fe cuando celebraba la santa misa.

 

   Santos Timolao, Dionisio y compañeros, mártires   

En Cesarea de Palestina, santos mártires Timolao, Dionisio, Páusides, Rómulo, Alejandro y otro Alejandro, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron conducidos maniatados ante el prefecto Urbano, donde confesaron que eran cristianos, por lo cual, pocos días después, con los compañeros Agapio y otro Dionisio, fueron decapitados, mereciendo las coronas de la vida eterna. († 303)

   San Secúndulo, mártir   

En Mauritania, san Secúndulo, que padeció por la fe de Cristo. († s. inc.)

   San Maccartemio de Clogher, obispo   

En Clogher, en Hibernia, san Maccartemio, obispo, a quien se tiene por discípulo de san Patricio. († c. 506)

   San Severo de Catania, obispo   

En Catania, de Sicilia, san Severo, obispo. († 814)

   Beato Juan del Báculo, monje y presbítero  

En Fabriano, del Piceno, en Italia, beato Juan del Báculo, presbítero y monje, compañero de san Silvestre, abad. († 1290)

   Santa Catalina de Suecia, virgen   

En Vástena, en Suecia, santa Catalina, virgen, hija de santa Brígida, que casada contra su voluntad, con consentimiento de su cónyuge conservó la virginidad y, al enviudar, se entregó a la vida piadosa. Peregrina en Roma y en Tierra Santa, trasladó los restos de su madre a Suecia y los depositó en el monasterio de Vástena, donde ella misma tomó el hábito monástico. († 1381)

   Beata María Serafina del Sagrado Corazón, virgen y fundadora 

En Faicchio, de Benevento, Italia, beata María Serafina del Sagrado Corazón, en el siglo Clotilde Micheli, virgen, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Caridad de los Ángeles. († 1911)

   Beata María Karlowska, virgen y fundadora   

En la localidad de Pniewite, junto a Gdansk, en Polonia, beata María Karlowska, virgen, que instituyó la Congregación de Hermanas del Divino Pastor de la Providencia Divina, cuya finalidad era que recuperasen la dignidad de hijas de Dios las jóvenes y mujeres pobres caídas en la corrupción de costumbres. († 1935)


LITURGIA DE HOY


Día 30º de Cuaresma:
Mirar al Crucificado es vivir.

(Hasta la Hora Nona:)
Misa de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
- Num 21, 4-9. Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce.
- Sal 101. R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
- Jn 8, 21-30. Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy».
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 25 de marzo, pág. 222.
CALENDARIOS: Capuchinos y Trinitarios: Beato Diego José de Cádiz, presbítero (conm.).

RITOS INICIALES  

Antífona de entrada Sal 26, 14

Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Oración colecta
Concédenos, Señor,
perseverar en el fiel cumplimiento
de tu voluntad,
para que, en nuestros días,
crezca en santidad y en número
el pueblo dedicado a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA  

PRIMERA LECTURA 
Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

Lectura del libro de los Números 21, 4-9

EN AQUELLOS DÍAS, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 [R.: 2])

R/. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti

V. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco,
escúchame enseguida.

R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti

V. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones.

R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti

V. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.

R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.


Versículo antes del Evangelio
La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo;
todo el que lo encuentra vive para siempre.

EVANGELIO 
Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy»

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30

EN AQUEL TIEMPO, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.


Audio y comentario del Evangelio de hoy (I)

Audio y comentario del Evangelio de hoy (II)



Papa Francisco, Homilía en santa Marta 4-abril-2017

Jesús dice a sus enemigos: cuando levantéis al Hijo del hombre, entonces conoceréis. Quien no mira la cruz, así, con fe, morirá en sus pecados, y no recibirá la salvación. Hoy la Iglesia nos propone un diálogo con este misterio de la cruz, con este Dios que se hizo pecado, por amor a mí. Y cada uno puede decir: Por amor a mí. Podemos pensar: ¿cómo llevo yo la cruz? ¿Como un recuerdo? ¿Cuando hago la señal de la cruz, soy consciente de lo que hago? ¿Cómo llevo yo la cruz? ¿Solo como un símbolo de pertenencia a un grupo religioso? ¿Cómo llevo yo la cruz? ¿Como adorno? ¿Como una joya, con muchas piedras preciosas, de oro? ¿He aprendido a llevarla sobre los hombros, donde duele? Que cada uno mire hoy el Crucifijo, mire ese Dios que se hizo pecado para que nosotros no muramos en nuestros pecados, y responda a esas preguntas que os he sugerido.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

Oración sobre las ofrendas
TE ofrecemos, Señor,
el sacrificio de reconciliación,
para que, compasivo, perdones nuestros delitos
y guíes tú mismo nuestros corazones vacilantes.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I de la Pasión del Señor
La fuerza de la cruz
 
43. Este prefacio se dice en las ferias de la quinta semana de Cuaresma y en las misas de
los misterios de la cruz y de la pasión del Señor.
 
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo
el universo aprende a proclamar tu grandeza
y, por la fuerza de la cruz,
el mundo es juzgado como reo
y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
 
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
 
Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión Cf. Jn 12, 32
Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.

Oración después de la comunión
CONCÉDENOS, Dios todopoderoso,
que, participando asiduamente en tus sacramentos,
merezcamos alcanzar los dones del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo Se puede añadir ad libitum
OH, Dios, que prefieres compadecerte
de quienes confían en ti antes que enojarte,
concede a tus fieles
llorar justamente los pecados cometidos
y merecer así la gracia de tu consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Atrajiste a todos hacia ti, Señor, porque la devoción de todas las naciones de la tierra puede celebrar ahora, con sacramentos eficaces, lo que antes sólo se podía celebrar en el templo de Jerusalén y únicamente por medio de símbolos y figuras» (San León Magno).

«Los que dicen: —Sí, sí, sí, yo quiero ser salvado, pero...: ¡es el corazón de los “cristianos tibios!”, que siempre tienen algo de qué lamentarse. Y, ¿cómo resuelve esto el Señor? La curación llega sólo mirando la cruz» (Francisco).

«El Nombre Divino “Yo soy” (…) expresa la fidelidad de Dios que, a pesar de la infidelidad del pecado de los hombres y del castigo que merecen, ‘mantiene su amor por mil generaciones’. Dios revela que es ‘rico en misericordia’ (Ef 2,4) llegando hasta entregar su propio Hijo. Jesús, dando su vida para librarnos del pecado, revelará que Él mismo lleva el Nombre divino: ‘Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo soy’ (Jn 8,28)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 211).


(Después de la Hora Nona:)
Solemnidad de la Anunciación del Señor. Llegada la plenitud de los tiempos, el que desde antes de los siglos era el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, por obra del Espíritu Santo se encarnó en María, la Virgen, y se hizo hombre (elog. del Martirologio Romano).

DIRECTORIO SOBRE
LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El "Ángelus Domini"

195. El Ángelus Domini es la oración tradicional con que los fieles, tres veces al día, esto es, al alba, a mediodía y a la puesta del sol, conmemoran el anuncio del ángel Gabriel a María. El Ángelus es, pues, un recuerdo del acontecimiento salvífico por el que, según el designio del Padre, el Verbo, por obra del Espíritu Santo, se hizo hombre en las entrañas de la Virgen María.

La recitación del Ángelus está profundamente arraigada en la piedad del pueblo cristiano y es alentada por el ejemplo de los Romanos Pontífices. En algunos ambientes, las nuevas condiciones de nuestros días no favorecen la recitación del Ángelus, pero en otros muchos las dificultades son menores, por lo cual se debe procurar por todos los medios que se mantenga viva y se difunda esta devota costumbre, sugiriendo al menos la recitación de tres avemarías. La oración del Ángelus, por "su sencilla estructura, su carácter bíblico,... su ritmo casi litúrgico, que santifica diversos momentos de la jornada, su apertura al misterio pascual,... a través de los siglos conserva intacto su valor y su frescura".

"Incluso es deseable que, en algunas ocasiones, sobre todo en las comunidades religiosas, en los santuarios dedicados a la Virgen, durante la celebración de algunos encuentros, el Ángelus Domini... sea solemnizado, por ejemplo, mediante el canto del Avemaría, la proclamación del Evangelio de la Anunciación" y el toque de campanas.


Misa vespertina de la solemnidad de la Anunciación del Señor (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr. (a las palabras «Y por obra…», todos se arrodillan), Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- Is 7, 10-14; 8, 10b. Mirad: la virgen está encinta.
- Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
- Heb 10, 4-10. Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad.
- Lc 1, 26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.
El saludo del ángel a María es especial: «¡Jaire!, ¡alégrate!», le dice. Y así comienza nuestro Nuevo Testamento, con esta alegría que va a recorrer todo el camino de Jesús y el camino de la Iglesia. Con ella comienza la buena noticia, el Evangelio. María no dudó, ella no pregunta el «qué» sino el «cómo», porque está abierta a Dios en todo momento. Es lo que respondemos en el salmo con María: «Aquí estoy», sabiendo que el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros, el que es Dios y hombre verdadero que nos llevará a la alegría eterna de la resurrección.
- JORNADA POR LA VIDA (dependiente de la CEE): Liturgia del día, alusión en la mon. de entrada y en la hom., intención en la orac. univ.
- Hoy puede utilizarse la música instrumental y se puede adornar el altar con flores.
- Hoy no se permiten otras celebraciones, excepto la misa exequial.
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

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