Elogio: San Bruno, presbítero, el cual, oriundo de Colonia, ciudad de Lotaringia, enseñó ciencias eclesiásticas en la Galia, aunque después, deseando llevar vida solitaria, con algunos discípulos se instaló en el apartado valle de Cartuja, en los Alpes, donde dio origen a una Orden que conjuga la soledad de los eremitas con la vida común de los cenobitas. Llamado por el papa Urbano II a Roma, para que le ayudase en las necesidades de la Iglesia, pasó los últimos años de su vida como eremita en el cenobio de La Torre, en Calabria, en la actual Italia.
Refieren a este santo: San Hugo de Grenoble, Beato Lanuino, Beato Urbano II.
En Laodicea, de Frigia, san Ságar, obispo y mártir, que padeció en tiempo de Servilio Paulo, procónsul de Asia.
Santa Fe, mártir
En Agen, ciudad de Aquitania, santa Fe, mártir.
San Renato de Sorrento, obispo
En la ciudad de Sorrento, en la Campania, san Renato, obispo.
San Román de Auxerre, obispo
En Auxerre, de Neustria, san Román, obispo.
Beato Magno de Venecia, obispo
En Venecia, conmemoración del beato Magno, obispo, quien, al tomar los lombardos su sede episcopal de Opitergio, con la mayor parte de su grey se trasladó junto a la laguna veneta, donde fundó la nueva ciudad de Heraclia o Eraclea, así como varias iglesias en el lugar donde más tarde se levantó la ciudad de Venecia.
San Ywio, monje
En Bretaña Menor, san Ywio, diácono y monje, discípulo de san Cutberto, obispo de Lindisfarne, que pasó de Inglaterra a esta región, donde vivió entregado a las vigilias y ayunos.
San Pardulfo, abad
En Guéret, en la región de Limoges, en Aquitania, san Pardulfo, abad, del cual, ilustre por su santidad de vida, se cuenta que hizo huir de su iglesia a los sarracenos que retrocedían ante Carlos Martel.
San Juan Xenos, monje
En Nazogyrea, en la isla de Creta, san Juan, llamado «Xenos», que propagó por toda la isla la vida monástica.
San Adalberón de Würzburg, monje y obispo
En el monasterio de Lambach, en Baviera, muerte de san Adalberón, obispo de Würzburg, que, por defender la Sede Apostólica, tuvo que sufrir mucho por parte de los cismáticos y, expulsado varias veces de su sede, pasó en paz sus últimos años en dicho monasterio de Lambach, que él mismo había fundado.
San Artaldo de Belley, monje y obispo
En la Cartuja de Arvières, en la Borgoña, fundada por él mismo, san Artaldo, obispo de Belley. Tenía cerca de noventa años cuando, a su pesar, fue elegido obispo, aunque a los dos años renunció y volvió a la vida monástica, donde falleció a la edad de ciento seis años.
Beatos Juan Hashimoto, Tecla, Luisa, Marta y 48 compañeros, mártires
En Miyaco, Kyoto, beatos Juan Hashimoto, Samurai, Tecla, su esposa, Luisa, Marta, hijas suyas, y sus otros cuatro hijos, y 44 compañeros, la mayoría gente común, varias de ellas madres jóvenes con sus hijos, todos mártires.
Santa María Francisca de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, virgen
En Nápoles, de la Campania, santa María Francisca de las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo (Ana María) Gallo, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, que soportó muchas y continuas pruebas, mostrando gran paciencia, penitencia y amor a Dios y a las almas.
Beato Francisco Hunot, presbítero y mártir
Frente a Rochefort, en el litoral de Francia, beato Francisco Hunot, presbítero y mártir, que, por su condición de sacerdote, durante la persecución contra la Iglesia fue encarcelado en una vieja nave anclada, donde murió víctima de las fiebres.
Beata María Rosa Durocher, virgen y fundadora
En la localidad de Longueuil, en Canadá, beata María Rosa (Eulalia) Durocher, virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas de los Santos Nombres de Jesús y María, para la formación humana y cristiana de las jóvenes.
San Francisco Tran Van Trung, mártir
En An-Hoa, en Annam, san Francisco Tran Van Trung, mártir, que, siendo soldado, resistió enérgicamente las propuestas de apostatar de la fe cristiana, por lo cual el emperador Tu Duc le hizo decapitar.
Beato Isidoro de San José de Loor, religioso
En Courtrai, en Bélgica, beato Isidoro de San José de Loor, religioso de la Congregación de la Pasión, que cumplió con fidelidad las funciones que se le encomendaron y, habiendo enfermado, fue ejemplo para sus hermanos al soportar terribles dolores.
LITURGIA DE HOY
Misa de feria (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 68, n. 5) / para la memoria 1.ª orac. prop. y el resto del común de santos (para un monje) o de pastores (para un pastor), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Gal 1, 13-24. Reveló a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles.
- Sal 138. R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
- Lc 10, 38-42. Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.
o bien: cf. vol. IV.
Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.
Martirologio: elogs. del 7 de octubre, pág. 599.
CALENDARIOS: Cartujos: San Bruno, presbítero (S). OCSO: (MO).
Almería: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor:Beata María Ana Mogas y Fontcuberta, virgen (F). Madrid: (ML).
Burgos: Beato Diego Luis de San Vítores, presbítero y mártir (ML).
Osma-Soria, Pamplona-Tudela y Tarazona: Beato Juan de Palafox y Mendoza, obispo (ML).
Clérigos Regulares de Somasca y TOR: Santa María Francisca de las cinco llagas, virgen (ML).
Dominicos: Beato Bartolomé Long (ML).
Pasionistas: Beato Isidoro de San José Loor, religioso (ML).
RITOS INICIALES
San Bruno, presbítero
Memoria libre
Después de haber enseñado en Reims durante mucho tiempo, Bruno (1035-1101) se retiró en el macizo de la Cartuja con algunos discípulos para dedicarse a la penitencia y a la contemplación. Con sus hermanos, adoptó un estilo de vida que unía la soledad de los eremitas y un mínimo de vida en común. Murió en una ermita de Calabria.
Antífona de entrada El Señor bendecirá a los hermanos que, unidos, glorifican a Dios.
Oración colecta Dios nuestro, que llamaste a san Bruno
para servirte en la soledad, concédenos, por su intercesión,
que en medio de la inestabilidad de este mundo
nuestra vida esté siempre orientada hacia ti.
Por nuestro Señor Jesucristo.
o bien,
DIOS todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA Reveló a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 13-24
HERMANOS:
Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles, no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él. De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Judea; solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir; y glorificaban a Dios por causa mía.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15 (R: 24b)
R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.
V/. Señor, tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.
V/. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente, porque son admirables tus obras. R/.
V/. Mi alma lo reconoce agradecida, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
Aleluya Lc 11, 28
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios
y la cumplen. R/.
EVANGELIO
Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor
✠
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
EN AQUEL TIEMPO, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Acepta, Señor, los dones que te ofrecemos por la salvación de tu pueblo, y concédenos, por la intercesión de san Bruno, la gracia de apartarnos de toda ocasión de pecado y de llegar a formar parte de la asamblea de los santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
o bien,
ACEPTA, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio, perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio II de los santos
Eficacia de la acción de los santos
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque mediante el testimonio admirable de tus santos
fecundas sin cesar a tu Iglesia
con vitalidad siempre nueva,
dándonos así pruebas evidentes de tu amor.
Ellos nos estimulan con su ejemplo
en el camino de la vida
y nos ayudan con su intercesión.
Por eso,
ahora, nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión Cf. Lc 8,15
Los que escuchan la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto, y la retienen, dan fruto, gracias a su constancia.
Oración después de la comunión
Señor, Dios nuestro, con la ayuda de san Bruno concédenos, por este sacramento, la sabiduría de vivir una vida sobria y austera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
o bien,
Antífona de comunión Cf. Lam 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
O bien: Cf. 1 Cor 10, 17
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan y participamos del mismo cáliz.
Oración después de la comunión
CONCÉDENOS, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
«En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad» (San Juan XXIII).
«¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!» (Francisco).
«(…) Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es “enviada” al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 863).